Read more: http://ayudablognovato.blogspot.com/2012/01/espectaculo-de-estrellas-en-su-blog.html#ixzz1uU7QApQz TIERRA DORADA: LA CIENCIA DEL PERDON

martes, 24 de abril de 2012

LA CIENCIA DEL PERDON

Al que perdona no le pasa nada raro en la memoria, simplemente decide hacerse un regalo. Un golpe en la cabeza puede producir olvido, pero no perdón. Cuando el indulto se otorga, el recuerdo sigue, pero ya no hace daño.
El proceso del perdón, incluye un beneficio en ambos sentido: alivio del resentimiento de quien lo ofrece y de la culpa y la vergüenza para quien lo recibe. No solamente es un obsequio para quien lo entrega, sino una forma de autorrecompensa y liberación. El perdón es una manera de lavar el alma y la mente. Es purificar el mundo interior. Al acto de perdonar se llega por dos caminos: la reevaluación objetiva de los hechos o el amor.
Perdonar no es otorgar clemencia, porque no ejercemos la función de jueces, al menos en la vida normal de relación.
Perdonar no es sentir compasión. La compasión solidariza con el dolor de la victima, es una "virtud afectiva" se trata de sensibilidad, de solidaridad emocional o de contagio, ya que el dolor ajeno nos toca o se refleja a través nuestro.
Perdonar no es renunciar a la justicia, es ejércela sin rencor, sin ira, sin aberraciones violentas. "Perdono pero exijo justicia" no por rencor sino por principios.
El error se disculpa, la maldad se perdona. Se perdona al ignorante, pero se perdona al malvado, .Dice Jankelevich en Riso (2004) si no hay intención entonces hay traspiés.
Luskin, (2008) indica lo que no es perdón;
No es aceptar la crueldad.
No es olvidar que algo doloroso ha sucedido.
No es excusar el mal comportamiento.
No tiene que ser una experiencia religiosa ni sobre natural.
No es negar ni desatimar el dolor,
No implica reconciliación con el ofensor. Tampoco significa dejar de sentir.
Continua estableciendo el autor señalado, que la persona que perdona tiene menos problemas de salud.
Perdonar reduce el estrés.
No perdonar puede ser más importante como factor de enfermedades cardiacas que la misma enemistad.
Las personas que culpa a otras de sus problemas se enferman más, por ejemplo de cáncer o del corazón.
Quienes piensan en no perdonar muestran cambios negativos de la presión arteria, la tensión muscular y las respuestas inmunológicas.
Las personas que se imaginan perdonando a su ofensor sienten mejoría inmediata en su sistema cardiovascular, muscular y nervioso.
Inclusive las personas que han sufrido perdidas devastadoras pueden aprender a perdonar y sentirse mejor psicológico y emocionalmente.
Para Chopra (2005: 64) "La compasión total se traduce en perdón total," usted no puede obligarse a perdonar a nadie. El perdón no pertenece al ámbito de la mente. Es un sentimiento del corazón. Entonces nos enfrentamos nuevamente a una paradoja, porque tal parece que cuando no ablandamos el corazón y sanamos cariñosamente sus heridas, nos protegemos contra el mal.Cuando construimos fortalezas para protegernos, solamente nos hacemos más vulnerables" , Chopra indica que las personas victimas, utilizan excusas para prolongar el sufrimiento. Sus esquemas mentales son:
Llevo tanto tiempo sufriendo que es demasiado tarde para cambiar.
Estoy esperando que alguien note mi sufrimiento.
Mi dolor significa que estoy vivo.
¿Por qué alguien no me salva?
Tengo una enorme necesidad de ser amado.
No se me permite comprender.

¿Qué es perdonar?

Para Orozco (2009), el perdón se contempla en todas las sociedades humanas como una forma que permite la cura del alma y el progreso espiritual. El que perdona no solo se cura a si mismo, sino que su alma entra en paz, teniendo una mayor vitalidad y un claro sentido del para que se vino a esta existencia. La falta de perdón, quizás es el motor que en la actualidad promueve tantas enfermedades de índole psicológicas, entre ellas la depresión
El perdón es benéfico
Una vez que se tiene claro el concepto del perdón, se debe tomar en cuenta sus beneficios para el organismo desde el punto de vista bio-psico-social. Según Chopra (2008) el ser humano es el único animal que siente culpa y vergüenza. En esta afirmación, el autor destaca la combinación de una inteligencia racional y emocional.
Es precisamente, esa inteligencia racional, la que permite la evaluación cognoscitiva de las consecuencias de la conducta emitida y el procesamiento de la información emocional que llega al cerebro. Con base a esto, el perdón es una alternativa, que permite "regular" hasta que punto la persona deja que aquel hecho lo afecte y si lo afecta en que intensidad, no se olvida el hecho, pero se aprende a vivir y a desarrollar la capacidad de resiliencia ante las adversidades.
La resiliencia es un concepto psicológico que define la capacidad de las personas de sobreponerse a la adversidad y ser fuerte en las crisis.
Rivas Lacayo (2009), presidenta de la Asociación Latinoamericana de Desarrollo Humano y de la Asociación de Orientación Holistica de la República Mexicana y autora del libro "Saber Crecer" afirma "Sin perdón no podemos crecer ni fortalecernos en la adversidad. No logramos tampoco ser residentes. Algunas personas mantienen su dolor al rojo vivo para demostrar al mundo lo mal que han sido tratadas, sin querer darse cuenta de que se dañan ellas mismas al hacerlo. Cuando nos aferramos al dolor, la autocompasión empaña la capacidad de dar a los demás y asumiendo el papel de mártires, nos sentamos a esperar que alguien mágicamente resuelva nuestra vida".
Para Rivas Lacayo (2009), el perdón ayuda a reconocer y admitir que se es frágil y que no se necesita ocultar la debilidad." Al hacernos concientes de nuestros limites evitaremos que la experiencia se repita"
Tomando en cuenta lo anterior, en donde se visualiza el perdón como capacidad reguladora de las emociones y de sobreponerse al dolor, se tiene las siguientes consideraciones:
Para Luskin (2008), el principal beneficio del perdón es la reafirmación de que no somos victimas de nuestro pasado. Ciertamente el pasado influye en el presente. El perdón brinda la clave para reconocer el pasado como una experiencia y seguir adelante. Cuando se perdona se teme menos.
De esta forma al perdonar se desarrolla y fortalece la autoestima. La persona se hace más fuerte y aprende que le conviene y que no le conviene. El segundo beneficio es lo mucho que se puede aprender en como se puede ayudar a los demàs.Segun Luskin (2008), pocos conocen el poder que da un ejemplo de perdòn.Se puede ayudar a muchos mediante el ejemplo de cómo enfrentar la adversidad y el dolor. Perdonar es una acción que demuestra fortaleza y la misma puede ser un ejemplo para los demás.
El tercer beneficio del perdón, nace del amor y del cuidado que se ofrece a las personas importantes en la vida. Generalmente las personas que sufren por la aflicción de las victimas, no son la que han lastimado, sino las que se preocupan por el sufrimiento del ofendido.
Seguidamente, se analizará el valor terapéutico del perdón, donde se percibe como una herramienta de liberación, de aquellas emociones negativas que alteran los pensamientos y en consecuencia los sistemas inmunológico, endocrino y nervioso.

El perdón y la salud

La salud humana es un complejo proceso sustentado sobre el equilibrio de factores biopsicosociales, es decir, una persona sana tiene en equilibrio tanto su cuerpo como su mente en adaptación con su entorno.
De lo anterior se desprende, que existe una relación entre mente y cuerpo y que la falta de equilibrio en uno de ellos, afecta el equilibrio y el buen funcionamiento del otro. La enfermedad afecta tanto al cuerpo como a la mente.
De esta relación mente/cuerpo nace la medicina psicosomática, que se centra en el estudio de las interacciones entre los procesos psicológicos (mente) y la ocurrencia de ciertas enfermedades (cuerpo).
Establecida la relación, el psicólogo Robert Ader (citado en Goleman. 1996) se dedicó a investigar como influyen ciertos procesos psicológicos, las emociones, en la salud (USA, 1974). Es así como nace un nuevo campo de investigación, la Psiconeuroinmunología (PNI), que estudia los vínculos que existen entre el sistema inmunológico y el sistema nervioso central. Su mismo nombre reconoce las relaciones: psico o "mente"; neuro, que se refiere al sistema neuroendocrino (que incluye el sistema nervioso y los sistemas hormonales); e inmunología, que se refiere al sistema inmunológico. Ha sido utilizada para establecer posibles relaciones entre los factores de comportamiento y la progresión de enfermedades.
Según Ader, (en Goleman, 1996) hay una infinidad de modos en que el sistema nervioso central y sistema inmunológico se comunican: sendas biológicas que hacen que la mente, las emociones y el cuerpo no están separados sino íntimamente interrelacionados.
Se está descubriendo que los mensajeros químicos que operan más ampliamente en el cerebro y en el sistema inmunológico son aquellos que son más densos en las zonas nerviosas que regulan la emoción. A cargo de estas investigaciones está el psicólogo David Felten (En Goleman, 1996) Él comenzó notando que las emociones ejercen un efecto poderoso en el sistema nervioso autónomo (SNA), que es el que regula diversas funciones del organismo. Detectó un punto de reunión en donde el SNA se comunica directamente con los linfocitos y los macrófagos, células del sistema inmunológico.
Se descubrieron contactos semejantes a sinapsis, en los que los terminales nerviosas del SNA tienen terminaciones que se apoyan directamente en estas células inmunológicas. Este contacto físico permite que las células nerviosas liberen neurotransmisores para regular estas células (Goleman, 1996).
Luego de diversos estudios, David Felten concluyó que sin esas terminaciones nerviosas el sistema inmunológico no responde como debería al desafío de las bacterias y los virus invasores. En resumen, el sistema nervioso no sólo se conecta con el sistema inmunológico, sino que es esencial para la función inmunológica adecuada.
Otra vía clave que relaciona las emociones y el sistema inmunológico es la influencia de las hormonas que se liberan con el estrés. Las catecolamina (adrenalina y noradrenalina) y el cortisol, entre otras, obstaculizan la función de las células inmunológicas: el estrés anula la resistencia inmunológica, supuestamente en una conservación de energía que da prioridad a la emergencia más inmediata, que es una mayor presión para la supervivencia (Goleman, 1996).
Basándose en lo anterior, se ha establecido la hipótesis de que el estrés y las emociones negativas generadas por el rencor como la ira, la ansiedad y la depresión, podían ser la causa de ciertas enfermedades. Las investigaciones no han arrojado datos clínicos suficientes como para establecer una relación causal, pero sí, se reconoce que, estas emociones, afectan la vulnerabilidad de las personas a contraer enfermedades. Asimismo, se investiga si las emociones positivas son beneficiosas a la hora de la recuperación de la enfermedad.
También, las emociones y la salud se relacionan cuando ya se está enfermo y desde el punto de vista psicológico el rencor se considera una enfermedad, se puede ser emocionalmente frágiles mientras se esta enfermos porque el bienestar mental se basa, en parte, en la ilusión de invulnerabilidad.
El rencor hace estallar esa ilusión, atacando la premisa de que el mundo privado está a salvo y seguro. De pronto la personas se sienten débiles, impotentes y vulnerables. Las emociones más típicas cuando se experimenta rencor son el miedo y la rabia. Se ha descubierto que las emociones negativas, como la ira, la ansiedad o la depresión, y también el estrés, debilitan la eficacia de ciertas células inmunológicas.
Estudios confirman que las emociones perturbadoras son malas para la salud. Se descubrió que las personas que experimentan ansiedad crónica, prolongados períodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad, cinismo o suspicacias implacables, debido a una situación de rencor, tenían el doble de riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas cardíacos.
Esta magnitud hace que las emociones perturbadoras sean un factor de riesgo tan dañino como lo son, por ejemplo, el hábito de fumar o el colesterol elevado para los problemas cardíacos, es decir, una importante amenaza a la salud (Goleman, 1996). Lo anterior no indica, en modo alguno, que todos aquellos que tengan estos sentimientos serán más vulnerables a una enfermedad.
Se conoce desde hace años, que la homeostasis normal, el correcto nivel de las hormonas, neurotransmisores y demás elementos que conforman nuestro medio ambiente interno, el adecuado funcionamiento del sistema nervioso central y la adecuada respuesta del sistema inmunitario son factores implicados en el correcto desempeño de las funciones habituales y/o vitales, impidiendo que el organismo enferme, favoreciendo su resistencia en las situaciones de máxima demanda, y posibilitando una correcta y relativamente rápida recuperación tras las respuestas intensas que se haya producido en situación de estrés o de intensa emocionalidad.
A continuación, se revisaran algunos aspectos en los que se aprecia la influencia de los procesos emocionales que son generados del rencor, por la falta de perdón.
La Ansiedad
Para Chopra (2008), el miedo crónico del tipo que nos despierta en la noche y ataca sin previo aviso en cualquier momento de la vida se conoce como ansiedad. Es una de las formas más comunes de sufrimiento en nuestra sociedad, magnificada durante ataques y recuerdos dolorosos de un hecho violento. La ansiedad se siente como una especie de temor no especifico. Puede sentirse en grado leve, y entonces la persona se siente nerviosa e inquieta, o puede sentirse de manera aguda, cuando la persona se llena de terror sin razón aparente.
El miedo se convierte en ansiedad cuando una amenaza pierde su ventaja inmediata pero no puede olvidarse. La ansiedad, según el autor citado, tiene su asidero en la memoria. No viene de afuera, sino de nuestro mundo interior.
El funcionamiento sexual se ve claramente influenciado por efectos del estrés y de la emocionalidad intensa, ya que se produce una restricción del nivel de testosterona en el organismo. Esta hormona es fundamental en la motivación y conducta sexual de hombres y mujeres. (Palmero, 1999). También se ha observado que la intensidad emocional tiene relación con los trastornos del sueño.
Así, los procesos de ansiedad y depresión producen un incremento en la temperatura basal corporal y en la resistencia de la piel, constriñen los vasos sanguíneos y generan inquietud motora general. Todos estos factores dificultan la conciliación y/o mantenimiento del sueño. Palmero (1999) refiere que el insomnio no solo se refiere a la imposibilidad de iniciar el sueño, sino también a la dificultad de mantenerlo.
Durante momentos de gran ansiedad, sobre todos los producidos ante una situación de dolor o miedo, el cerebro secreta grandes niveles de cortisol y norepinefrina que interfieren con las operaciones normales de los mecanismos neurológicos para el aprendizaje y la memoria. Cuando estas hormonas de estrés llegan a un nivel crítico, mejoran la función de la amígdala pero debilitan las áreas prefrontales, las cuales pierden la capacidad de contener los impulsos de la amígdala. Goleman (2006).
Por otra parte, se ha evidenciado una alta relación entre estrés y diabetes, hablándose en la actualidad de una personalidad diabética. (Palmero, 1999), que vendría definida por una disminuida capacidad de alerta, apatía y depresión.
La Ira y La Hostilidad
Para Chopra (2008), la ira es una emoción primaria, pero que en el mundo del miedo es una línea secundaria de defensa. Las personas se tornan airadas cuando no pueden vencer sus sentimientos de indefensión. El hecho de estallar en ira, tiene dos propósitos hacer sentir a la persona que tiene el control, sin el cual muchos entrarían en pánico total y el segundo propósito es que permite canalizar la energía hacia fuera, proporcionando un enemigo externo al cual atacar.
La emoción de ira y la actitud de hostilidad, generado por el sentimiento de venganza, producen una excesiva activación de las glándulas suprarrenales, cuya consecuencia es la producción excesiva de cortisol, norepinefrina y epinefrina. Estas sustancias tienen efectos generales sobre el sistema cardiovascular, pues aceleran el proceso ateorogènico y reducen la luz de los vasos. Si se mantiene constante el volumen de sangre bombeada desde el corazón, la presión sanguínea va incrementándose paulatinamente a medida que se estrecha el diámetro útil y despejado del vaso.
Pero además, la epinefrina en particular tiene efectos que empeoran la situación. Esta catecolamina acelera el ritmo cardiaco y produce vasoconstricción. Los resultados son evidentes se incrementa la presión cardiaca. (Palmero, 1999). También se ha visto relación con las ulceras estomacales, ya que se produce un incremento en la secreción de ácidos en el estomago, que contribuyen a la formación de ulceras.
La Tristeza
Para Chopra (2008) en la base de la depresión (considerada como el extremo de la tristeza), hay un componente de miedo y ansiedad. La depresión es el sufrimiento dirigido contra el "yo". La actitud ante la vida de la persona deprimida es de pasividad y resignaciòn.
Existe una clara relación entre la tristeza y el cáncer, ya que aspectos emocionales de depresión han provocado disminución en la capacidad funcional del sistema inmunológico, produciéndose un crecimiento exponencial de estas células y se desencadena la enfermedad.
Por lo que respecta a otros trastornos importantes, el asma, se conoce en la actualidad que las situaciones que producen sentimientos de tristeza, frustración y conflictos, dados por recuerdos dolorosos del pasado, representan factores importantes para que ocurran ataques de asma. Igualmente se ha visto su implicación los problemas capilares. (Palmero, 1999).
El Estrés
El hipocampo es particularmente vulnerable al continuo estrés emocional, por los dañinos efectos del cortisol, Bajo estrés prolongado, dado por situación traumáticas y dolorosas, el cortisol ataca las neuronas del hipocampo, reduciendo el ritmo en el que se agregan las neuronas, o incluso reduciendo el numero total, con un impacto negativo en el aprendizaje. La muerte de las neuronas del hipocampo ocurre durante un sostenido aumento del cortisol, por ejemplo, durante una depresión severa o un trauma intenso. Incluso en bajas dosis, los periodos de estrés extensos producen altos niveles de cortisol que pueden impedir el crecimiento de esas neuronas.Goleman (2006) Con esto, se concluye que el estrés tiene influencia en el aprendizaje.
En los vínculos del estrés con la salud, los sistemas biológicos claves son el sistema nervioso simpático (SNS), y el eje hipófisis-hipòtalamo-suprarrenal (HHS). Cuando estamos atemorizados, tanto el SNC como el eje HHS asumen el desafió, secretando hormonas que nos preparan para enfrentarnos a una emergencia o amenaza. Pero lo hacen tomando recursos del sistema inmuno y endocrinológico, entre otros. Esto debilita a dicho sistema clave para la salud, por un momento o durante años.
Se considera un estudio Británico sobre trabajadores de la salud que tuvieron dos supervisores en días alternados, uno al que temían y otro que le gustaba. Wager, Feldman y Hussey (2001) En los días en que trabajaba el jefe atemorizador (Victimario), el promedio de la presión arterial subió 13 puntos para la sistólica y 6 para la diastolita (de 113/75 a 126/81).
Aunque las lecturas estaban dentro del margen saludable, tanta elevación si se mantenía mucho tiempo, podría tener un impacto clínico significativo, esto es, aumentar el riesgo de hipertensión. Los estudios de Suecia de trabajadores a diferentes niveles y en el Reino Unido entre empleados estatales, demostraron que la gente en posiciones inferiores dentro de las organizaciones y sometidas a mayores niveles de estrés por un jefe autoritario, vengativo y acusador, eran cuatro veces mas propensos a desarrollar enfermedades cardiovasculares, a los que no tenían tales presiones. Wamala (2000).
Para Puche (1999), cuando las emociones dejan de cumplir la función o función de protección para las que fueron creadas y empiezan a estorbar y limitar a la persona que la experimenta, se requiere realizar un proceso de "liberación". "El resentimiento, como su nombre lo indica, se presenta cuando alguien, después de haber tenido un conflicto con otra persona hacia la cual ha sentido mucha rabia, vuelve a sentir (resiente) esa rabia con frecuencia" (p.246). Puede decirse que la persona se "intoxica" poco a poco al recordar constantemente y sentir otra vez la ira, que se generaliza invadiendo otras dimensiones de la vida personal.
El resentimiento como la mayoría de las emociones, tiene beneficios ocultos o ganancia secundarias. Entre sus beneficios pueden contarse los siguientes: mantener una distancia real con la persona con la que se presenta el conflicto, protegiéndose de esta forma; generar una sensación de "control" del otro a través de la rabia, ponerse en situación de victima y buscar afecto y consuelo en otras personas, dejar de asumir responsabilidad sobre la propia existencia, al culpabilizar al otro por todo lo que le sucede..."Una de las grandes contradicciones de quienes tienen resentimiento profundos es que mientras más rencor sienten, más unido al otro se encuentran, sin importar la distancia física que los separe" (Puche, 1999:24)
Luskin (20d08) establece que las investigaciones en los diversos campos sugieren que aprender a perdonar es bueno de diferentes maneras. Cuando se perdona, se siente que las emociones positivas aumentan y que es más fácil sentir esperanza, cuidado, afecto, seguridad y felicidad. También hay beneficios por sentir menos furia. La persona puede experimentar menos depresión y desesperanza y hasta reforzar la espiritualidad. "Las personas que aprenden a perdonar se vuelven menos ansiosas, sufran menos estrés, aumentan su seguridad, son más calmadas, se deprimen menos, sufren menos y aprenden a quererse más" (Luskin, 2008:83). Hay estudios que han examinado el efecto del perdón en la salud fisica.
El primer estudio reveló que cuando la gente perdona a su ofensor, mejora el funcionamiento de su sistema cardiovascular y nervioso. (Van Oyen y otros, 2001). Al practicar el rencor aumenta la presión sanguínea, el ritmo cardiaco y la presión de las paredes arteriales. Estas son experiencias negativas para el sistema cardiovascular. Si estas respuestas se prolongan pueden afectar el sistema cardiovascular. Durante los talleres del perdón, los investigadores descubrieron que no se presentaron molestias psicológicas y los participantes informaron sentir emociones positivas y relajamiento.
Un segundo estudio de la Universidad de Wisconsin, en Madison (S.Sarinopoulos 2000) indicó que la intensidad con la cual se perdona la persona se relaciona con diversidad de enfermedades. Cuanto más perdonaron, menos sufrieron de una amplia gama de enfermedades y cuanto menos perdonaron, más enfermedades se reportaron. Esta relación se mantuvo constante para las quejas físicas a corto plazo y para el bienestar a largo plazo. En el estudio, la relación entre perdonar y la salud estuvo conforme en términos de la frecuencia de síntomas reportados.
El tercer estudio realizado en la Universidad de Tennessee (En Luskin, 2008) demostró que perdonar a corto plazo reduce el estrés, y aprender a perdonar no tiene efectos nocivos. Pero a pesar de estos resultados positivos, hay que recordar que las investigaciones sobre el perdón es una ciencia en construcción.Sin embargo, es una de las cosas aprendidas que sana física, emocional y espiritualmente.Con base a lo anterior, desde el punto de vista cognitivo, el perdón no sólo es un regalo que se le hace al infractor, lo cual puede llegar a se importante desde una perspectiva humanista, sino que también es un regalo que se hace la persona a si misma. (Riso, 2004), en tanto se deja de sufrir y en consecuencia de generar emociones negativas. Perdonar es aliviar la carga que causa el rencor. Para el autor citado, al perdón se llega por cinco caminos:
El camino del amor.
El camino de la compasión
El camino de la comprensión.
El camino del desgaste, donde la persona decide perdonar como un acto de "supervivencia" "Me cansé de odiar"
El camino de la comparación. El camino de identificación con el agresor no se hace desde el dolor sino desde la comparación. ¿cómo no perdonarte, si yo hubiese hecho lo mismo?
Para el autor, cuando se trata de perdonar, no importa tanto el camino sino el resultado. Tener un esquema positivo sobre el perdón implica estar dispuesto a no dejarse llevar tan fácilmente por el odio y a intentar terminar con el rencor si ya esta instalado.

Conclusiones

El perdón ha tenido muchas connotaciones a través de la historia desde el punto de vista moral ético y religioso, pero poco se ha estudiado sobre sus propiedades terapéuticas, no solo a nivel físico sino también psicológico. Con el surgimiento de la Psiconeuroinmunología, donde se pone en evidencia la clara relación entre la mente y el cuerpo. El perdón entra a formar parte de una nueva herramienta en el campo de la psicología y en especial de la psicología positiva, que permite activar las emociones positivas. El perdón como herramienta liberadora de emociones negativas que afectan la salud, juega un papel importante desde el punto de vista de la salud mental. Ya que es un mecanismo que esta bajo el control de la persona, que permite regular y manejar, según su necesidad de protección, el hecho doloroso. El Perdón permite que quede atrás las etapas aguda de la pena. El sentimiento de dolor queda en una especie de Olano sutil, como una especie de neblina gris, que se puede recordar, pero que ya no afecta emocionalmente. Si eso realmente sucede, como lo han demostrado las investigaciones que se han hecho al respecto, el sentido de normalidad se empieza a recuperar al igual que el equilibrio homeostático del organismo.
La ausencia de ese sufrimiento, significa que ya se esta listo para comenzar a satisfacer las necesidades más fundamentales como: La necesidad de seguridad, de pertenecer, de ser reconocido por los demás, de importarle a los demás, de expresarse libremente y de amar. En otras palabras el perdón tiene propiedades resilientes sobre la persona y permite la sanación y reestructuración de la misma. El perdón sosiega la angustia emocional, ayuda a la persona a pensar con claridad y acaba con el círculo vicioso de la historia del rencor. Es parte de la inteligencia emocional que permite la interacción de las personal con otros seres humanos. (Inteligencia interpersonal). Con el perdón la persona tiene mayor control de su vida, asumiendo responsabilidad por todo lo que hace La meta del acto de perdonar es sentir paz, por lo tanto induce en el organismo un estado de relajación, como lo han comprobado las diferentes investigaciones que se han hecho al respecto, generando toda una serie de emociones positivas que favorecen la producción de endorfinas y el fortalecimiento de los sistemas inmunológico y endocrino.
Hoy en día, se sabe que las emociones tienen un fuerte impacto en el cerebro, en el sistema inmunológico, en el funcionamiento endocrino y en consecuencia en la salud. En definitiva, el bienestar es un estado emocional.
Esta búsqueda del bienestar es lo que hace que el perdón forme parte del objeto de estudio de la Psicología positiva. A través de este camino el perdón pasara a ser una ciencia. Las emociones que genera el acto de perdonar son:
Optimismo: Es una disposición a esperar encontrarse con cosas positivas y buenas. La relación entre optimismo y bienestar han hecho que ésta sea una de las emociones más importantes de la psicología positiva. Sentido del humor: Hay suficiente evidencia para poder afirmar que la risa reduce el estrés y la ansiedad y, en consecuencia, mejora la salud física de las personas.
Adaptabilidad: También llamada resiliencia.
Es la capacidad que tienen algunas personas para adaptarse a las situaciones adversas de la vida. Creatividad: Es la capacidad de crear cosas nuevas, de buscar nuevas posibilidades, de encontrar soluciones diferentes. Desarrollo y bienestar personal Se considera que por cada emoción positiva hay al menos cuatro emociones negativas generadas por el dolor y el rencor Además las emociones negativas nos han servido como aliadas a lo largo de la historia de rencor, por su capacidad adaptativa. Sólo en los últimos años se ha comenzado a valorar la posibilidad de estudiar las variables que favorecen el desarrollo personal del individuo y entre ellas, se encuentra la capacidad de `perdonar. Se ha comenzado a admitir el bienestar como objeto de estudio con suficiente entidad. La sociedad jamás podrá alcanzar unos niveles mínimos de bienestar si no se consigue esto mismo para los individuos que la forman. El perdón es una destreza que se puede desarrollar, es una competencia que puede formar parte integral de la vidas, hasta convertirse en un habito. Es un estilo de vida que va ha permitir, una mejor salud, por lo tanto con entrenamiento adecuado se puede aprender.
Con él se aprende a equilibrar el aspecto impersonal del dolor con el personal., lo cual significa tomar y evaluar algo doloroso menos personalmente.
Permite tomar la responsabilidad sobre los sentimientos y asumir las consecuencias de estos. Para llegar a este punto y tener la madurez psicológica para ejercer el acto del perdón, la persona debe: Saber lo que se siente sobre lo ocurrido.
Tener claridad sobre la acción que motivo el dolor. Compartir la experiencia por lo menos con una persona de confianza. De esta forma, aquellas emociones negativas como el miedo, la ansiedad, la ira y el dolor empiezan a liberarse, dando paso a un estado de relajación y paz que permita el "buen vivir" y la sana convivencia.

Autor:
Estrella R. Orozco Castro
Psicólogo

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