Read more: http://ayudablognovato.blogspot.com/2012/01/espectaculo-de-estrellas-en-su-blog.html#ixzz1uU7QApQz TIERRA DORADA: 06/24/12

domingo, 24 de junio de 2012

NADIE TE OFENDE, TÚ TE OFENDES .....

Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que “alguien” les hizo.
La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida…
¡Nadie, nunca jamás te ha ofendido!
Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias.

Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que “un padre ideal” debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo… Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie.
 
Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que “te hacen otros” (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la escuela, la sociedad y los medios nos enseñan y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y cómo “deben” de actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.

También, las otras personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior.
Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas.

Y cuando una persona es “maltratada” (por no haber dicho o hecho lo que se esperaba de ella) por alguien, deja esa experiencia en su “inventario”. Cuando conoce a otro alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que le hirieron, o sea que se predispone.

Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida con esos lentes. Obviamente lo que teme lo provoca. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año.
¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.

Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que “debe hacer” y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso.

Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser.

Además recuerda también que nadie te pertenece. Cuando los colonos americanos querían comprarle sus tierras a los pieles rojas éstos les contestaron: “¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales sólo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros.”
Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Sólo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

Entonces; ¿cómo puedo perdonar?

1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de “cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren”. Estas ideas son producto de una máscara social que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque son ideas falsas.

2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos SOLO SI TE LO SOLICITAN, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser.

4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja o hermano perfecto. Es un concepto creado por la mente humana que en ningún nivel intelectual puedes comprender, porque en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario.

Un bosque perfecto serían puros árboles, sol rico, no bichos… ¿Existe? No.

Para un pez el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿Existe? No.

Sólo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR.

Naturalmente, al pez sólo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

6) Desintoxícate del veneno del rencor y reconcíliate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo.

7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala.

8) Si un ser querido ya no está en este mundo utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
A la luz del corto período de vida que tenemos sólo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera, la muerte, en cualquier momento y de forma imprevista puede tomarnos entre sus brazos. Es superfluo gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad de los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

Y como dirían los Beatles, ¡Let it be!…

Deja al mundo ser. Y déjate ser a ti también.

LAS EXPECTATIVAS

La gente, las situaciones, las cosas y “el destino” no nos fallan, son nuestras expectativas esa aparentemente inofensiva y sutil forma de inmoralidad.

Dicen por ahí que las copias, esas que nos mandan hacer en el colegio cuando somos niños, no sirven para nada. Dicen que no se aprende nada con ellas.

Sostiene la gente entendida que para aprender el aprendizaje debe ser significativo, es decir, que solo aprendemos lo que nos interesa de verdad, lo que nos motiva, lo que vivimos, lo que significa algo para nosotros.

Pues bien, nuestra tozuda manía de crearnos expectativas lleva toda la vida haciéndonos sufrir y todavía no lo hemos aprendido. Se supone que en este caso el sufrimiento debería ser suficiente aprendizaje y deberíamos de dejar de crearnos esas expectativas que lo causan.

Pues no terminamos de aprenderlo y seguimos “espectando”, sobre las cosas, sobre las situaciones, sobre lo que va a suceder o no, sobre cosas sobre las que no se tiene absolutamente nada de control, como los juegos de azar, como el clima (lluvias o no lluvias), sobre los gobernantes, nuestros deportistas o equipos favoritos, sobre los libros que no hemos leído o las películas que no hemos visto, pero sobre todo y por encima de todo sobre las personas… llámense: familiares consanguíneos o políticos, pareja, hijos, jefes, subalternos, compañeros de trabajo, vecinos conocidos y hasta de desconocidos.

Así que como no aprendemos sufriendo, vamos a probar del modo tradicional, a ver si funciona, y puede ser que ni así.


Copia cien veces:

* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho……… 
 

GEOMETRIA SAGRADA, Energia Encarnada

Buenas Nuevas DESPERTANDO 2012/05/05 Geometría Sagrada, Energía Encarnada
              Para comprender la geometría sagrada y el funcionamiento universal es necesario conocer bien la 1ª,2ª y 3ª dimensión. La primera dimensión la podríamos ver como un punto en el vacío, el todo unificado. Es muy difícil comprenderla más allá de esto por que es demasiado grande y compleja.
 
              Si de ese punto primero nos damos cuenta de que podemos trazar lineas obtenemos la 2ªD. Podríamos decir que Dios ha comenzado a separarse para así poder conocerse, verse por partes. Trazando líneas la primera figura que obtenemos, la más sencilla y compleja, es el triángulo. Cuando esa figura gana las perspectivas adelante, atrás, arriba, abajo, es cuando entramos en la 3ªD en la que habitamos actualmente.
 
            Del triángulo se derivan todas las demás figuras geométricas que conocemos, por eso es sencillo y complejo, y como todo, polar. Esta figura es lo que conocemos como Santísima Trinidad o los tres ángulos del hombre. Padre, madre, hijo; Voluntad, Sabiduría y Amor. Si a este le encontramos su centro o punto de equilibrio trazando líneas desde sus ángulos y lo giramos desde su eje central obtenemos un círculo. A su vez , y sabiendo que círculo te “contiene” o limita , corresponde a tu fractal, observamos las dos polaridades del triángulo obtenemos la Merkabah o Estrella de David. Esta es la figura básica que forma todas las cosas en este universo.
 
             Cada triángulo representa una parte de la dualidad, una polaridad del todo. El triángulo que apunta hacia abajo es la mujer, el polo positivo. El que apunta hacia arriba es el hombre, el polo negativo. Esta dualidad es lo que finalmente genera al ser, pues generan un desequilibrio que se traduce en movimiento. Es fuerte movimiento energético es lo que permite al ser manifestarse en tercera, así como en dimensiones superiores.
 
              No hay que olvidar que la 3ªD es la más densa, la más difícil de llegar. Es decir, requiere de una geometría sagrada muy compleja y desarrollada. Todos hemos estado ya, necesariamente, en la 1D (que es la misma que la última, la 22, pero en un fractal menor), pero no todos los seres están ya en tercera. Llegar aquí es un camino largo.
Una Merkabah conforma otra, ejemplo de fractal en geometría sagrada      
           La manifestación de nuestro ser, así como de todo el universo, están basadas en esta figura. El lenguaje puro de esta Geometría Sagrada es lo que desglosamos más básicamente en Las 7 Leyes Universales, y finalmente en todo lo que es. De esta forma cuando se mueve la energía a gran velocidad se divide y densifica el ser manifestándose así en la materia. No es incorrecto decir que el ser es energía, y esta ni se crea ni se destruye, solo evoluciona. Esta densificación de la energía que llamamos materia tiene a su alrededor esta energía que la conforma (es la llamada 4ªD) y que ancla en el cuerpo en distintos centros energéticos o Chakras, cada uno con sus propias características.
 Sabemos que esta energía es dual y que de su interacción se forman todas las cosas. ¿Cómo?. Pues la interacción de la energía, de los polos, es representada mediante el Ying Yang. Este es como una fotografía del fluir de la energía vista de cerca. Hemos dicho ya que esta energía se mueve a gran velocidad, girando un triangulo dentro del otro y cada uno en una dirección. Si giramos a gran velocidad la figura del Ying Yang lo que obtenemos es ni más ni menos que la espiral que conforma nuestro ADN, o el símbolo del infinito.
Estos centros energéticos o chakras están en cada partícula del cuerpo. Existen naturalmente centros mayores de los cuales son muy importante las articulaciones y Los Principales 7. Como podéis ver los 6 círculos en los ángulos de los triángulos y el punto central o de equilibrio, donde se encuentra el todo. Se dividen en el cuerpo siendo la polaridad positiva o femenina del triángulo, el que mira hacia abajo, los chakras Tercer ojo (frente), Laríngeo (garganta) y Corazón. La polaridad masculina o negativa del triángulo, el que mira hacia arriba, los chakras Plexo Solar, Sacro y Raíz (órganos sexuales y piernas). El séptimo se encuentra en la parte superior del craneo, Chakra Corona, y podríamos entender que es el centro energético del todo en el cuerpo humano. Representa el punto por el que entra o conecta el espíritu con el cuerpo.

Fuente AcuAres

ILUMINAR EL MUNDO

Ahora estamos entrando en el mes de los milagros, y pronto abriremos el regalo de Janucá, llamado así por los kabbalistas porque no se requiere que hagamos casi nada.
Sencillamente, es un regalo. Todo lo que se requiere es el deseo y el conocimiento para recibirlo. En otras festividades, hay muchas oraciones, meditaciones y acciones físicas diseñadas para atraer la Luz.
 En Janucá, encendemos velas con muy pocas oraciones, y eso es todo. Esto es porque la Luz en Janucá es tan elevada y poderosa que no necesitamos hacer casi nada para poder atraerla.

Hay un relato sobre un gran kabbalista que les pedía a las personas que se le acercaban con sus problemas si podían escribir en un papel sus nombres y las dificultades que estaban enfrentando. Después, el sabio meditaba sobre lo que ellos habían escrito.

Un día, un hombre se le acercó al maestro con dos papeles: uno era su propio papel y el otro era un papel de parte de uno de sus amigos. Primero, él dio su propio papel, y el kabbalista lo vio y meditó en su nombre.

Seguidamente, el hombre le entregó el papel de su amigo. El kabbalista lo vio y dijo: “Veo que el alma de este hombre brilla con una Luz tremenda”. Él meditó en el nombre de su amigo y oró por él. Meses más tarde, el mismo hombre regresó a ver al kabbalista.
 Nuevamente, él le entregó su papel y el de su amigo al kabbalista para que éste meditara.

Pero cuando el kabbalista vio el nombre de su amigo esta vez, literalmente, lo arrojó de sus manos mientras gritó: “¿Cómo puedes traerme el nombre de este hombre? Es una persona muy negativa. ¡Ni siquiera quiero su nombre en mi casa!”.

El visitante contestó: “Estoy muy confundido. Hace unos meses, le entregué el nombre de la misma persona y usted me dijo que su alma estaba brillando con una Luz tremenda. ¿Ahora usted me dice que es una persona terriblemente negativa?”.
El kabbalista se quedó pensando por un momento, y luego dijo: “Entiendo lo que ocurrió. Hace unos meses, cuando viniste por primera vez con el nombre de esa persona, él estaba encendiendo las velas de Janucá”.

“Cuando una persona enciende las velas durante Janucá, no importa cuán negativa sea o cuántas acciones negativas haya realizado, la Luz de Janucá brilla en su alma. Desafortunadamente, tu amigo no continuó esa conexión con la Luz cuando Janucá terminó. Él la entregó. Ahora veo la verdadera oscuridad en su alma”.
 La lección para todos nosotros es entender el inmenso poder de Janucá y la Luz oculta que revela. Cuanto más apreciemos lo poderoso que ésta es y qué puede hacer, más podemos atraerla a nuestra vida.

Una vez que creamos en nuestro poder de ser un canal de la Luz del Creador, no hay nada que esté fuera de nuestro alcance. Ahora podemos atraer la Luz de Janucá para remover la voz negativa e insidiosa que nos dice que somos incapaces, que no podemos lograr cosas grandes.

Como explican los kabbalistas, cada uno de nosotros está destinado a ser un conducto ilimitado de la Luz del Creador. Encender las velas de Janucá nos muestra cuál es nuestro propósito en el mundo realmente. Es tener la Luz del Creador en nuestras vidas, en todo momento.

Es iluminar vela tras vela y, finalmente, alcanzar la eliminación de toda oscuridad para siempre.

Michael Berg es co-director del Centro de Kabbalah, así como autor, estudiante y maestro.

PUEDO ESTAR EQUIVOCADO

Con frecuencia cometemos errores cuando estamos equivocados, pero los errores más graves son cuando estamos seguros de que estamos en lo correcto. Es desafortunado, pero cierto, que muchas amistades y familias están despedazadas sin necesidad debido a que una persona está segura de estar en lo correcto. A menudo esa persona somos nosotros.
En la Biblia se nos cuenta la historia de Moisés, uno de los más grandes líderes de la historia quien, a través de grandes dificultades y desafíos, fue capaz de guiar a los israelitas de la oscuridad a la iluminación. Lo que es menos conocido es que lo largo de sus años de liderazgo hubo dos individuos que le causaron problemas constantemente y, cuando fuera que hubiese momentos de peligro y duda, estaban siempre ahí para discutir y alentar la oposición en contra del liderazgo de Moisés.
 Sus nombres era Dathán y Aviram y ambos eran almas grandiosas con un potencial tremendo. Pero, en sus corazones,  albergaban celos en contra de Moisés. Ellos pensaban que era su derecho, y no de Moisés y su hermano Aarón, estar en posición de liderazgo. Pero -y este es el punto importante - ellos estaban totalmente ajenos a esta motivación y a esta verdad de ellos mismos. Si usando un detector se les hubiera preguntado, “¿Por qué siempre se revelan contra Moisés?” ellos habrían respondido que lo hacían porque en verdad se preocupaban por los demás. Creían que Moisés estaba fallando como líder y que era obligación de ellos, como almas caritativas e iluminadas, alzar sus voces cuando veían peligro y liderazgo incompetente. Si hubieran llegado a creer que su motivación eran los celos y el egoísmo se hubieran detenido inmediatamente.

Algunas veces sentimos, equivocadamente, que mientras pensemos que nuestra motivación para hablar y oponernos a otra persona sea correcta y sólo entonces “dejar que las piezas caigan en su lugar, haré lo correcto…” Parece una postura tan propia y correcta. Pero lo que debemos aprender es que a menudo estamos completamente ciegos ante nuestras verdaderas motivaciones. Podemos pensar honesta y sinceramente que nuestras motivaciones son puras y justas pero, en verdad, en algún lugar profundo en nuestros corazones, lo que nos empuja a generar separación y hablar mal de otra persona es un sentimiento negativo que ignoramos por completo.
 Los kabbalistas nos enseñan que estamos ciegos; la única diferencia es que algunos de nosotros lo sabemos y otros no. Ellos usan la parábola de dos hombres ciegos, uno sabe que está ciego y el otro de alguna manera cree que puede ver. El primero camina con cautela, siempre sintiendo con cuidado el camino antes de dar su siguiente paso. Pero el otro hombre siempre camina rápidamente  y con seguridad, cayendo en pozos, chocando con toda clase de objetos y culpando a las cosas externas de hacerle daño.

Nunca, ni una sola vez piensa que puede estar ciego y que por lo tanto debería ser más cuidadoso mientras camina por la vida. De la misma manera estamos ciegos de una u otra forma. La única diferencia entre una persona que será capaz de crear una vida llena de plenitud y sentir menos dolor, y una persona que seguirá por el camino del dolor, es que la persona que sabe que está ciega será cuidadosa con sus acciones.

Si estamos ciegos a nuestra ceguera entonces nos abriremos paso por la vida lastimándonos, cayéndonos y culpando siempre a otros por nuestro dolor.
La lección mas importante es siempre decirnos: “Puedo estar equivocado”.

“Sé que ese individuo irritante está completamente equivocado, y debería arremeter contra él… pero puedo estar equivocado”.

“Sé que ese miembro de mi familia se merece un castigo por lo que me hizo… pero puedo estar equivocado”.

“Sé que mi amigo actuó de una manera terrible en mi contra… pero puedo estar equivocado”.
 Por lo tanto, no actuaremos basándonos en estas cosas que creemos que son la verdad, porque es posible que nuestra verdadera motivación no sea tan pura, y quizá eso es lo que nos está empujando a actuar con enojo, y la separación proviene de un lugar de egoísmo.

“¿Quiero generar dolor y separación si me equivoco en mi motivación?”`.

A lo largo de la historia muchas grandes almas cometieron errores terribles, pensando que sus actos eran verdaderos y justos, mientras que estaban ciegos ante sus motivaciones verdaderas. Todos deberíamos despertar a este entendimiento. No sabemos de qué manera estamos ciegos, por lo tanto no deberíamos nunca actuar en formas que causen dolor y separación en los demás.

No importa que tan claramente creemos que vemos la situación, no importa que tan en lo cierto creemos estar, nunca sabemos, podemos estar equivocados.

Michael Berg es co-director del Centro de Kabbalah, así como autor, estudiante y maestro.

... "LA BELLEZA DE NUESTRA ALMA" ... "Abriendo la Puerta de los Milagros" ...

En términos kabbalísticos, el cuerpo es como la tierra, y el alma es la parte que tiene que ser cultivada y nutrida para ser fructífera. La única forma en que nuestra alma pueda dar frutos en este mundo, es si nos damos una oportunidad para escucharla. En otras palabras, necesitamos tomar la decisión pro-activa de conectar con aquella parte de nosotros que está más allá del aspecto físico, nuestra alma. 
 Lo que ocurre la mayor parte del tiempo, sin embargo, es que estamos tan ocupados haciendo cosas (trabajo, personas, negocios, familia) que no nos tomamos el tiempo para ver la belleza que está dentro, el tiempo para hablar con nuestra alma y preguntarle qué quiere de nosotros. 

 Leí dos historias inspiradoras esta semana. Una era sobre una joven mujer quien creó una librería para niños sin hogar para que pudieran leer antes de irse a la cama. La otra fue sobre una joven mujer de una comunidad de Somalia en Minnesota quien estableció una fundación para otorgar a otras personas de Somalia las mismas oportunidades educativas que ella había tenido. Ambas mujeres lograron ir más allá de ellas mismas para traer algo poderoso al mundo, que es esencialmente nuestra misión como seres humanos. 

 El creador no nos colocó aquí para simplemente vivir, reproducirnos y morir. Él dio a cada uno de nosotros un trabajo específico por hacer para transformar el mundo en un lugar mejor porque hemos vivido en él. Esto no quiere decir que tenemos que volvernos activistas o cambiar cada caso de caos que veamos. Lo que quiere decir, sin embargo, es que necesitamos nutrir ese algo especial dentro, en nuestra alma, que nos dé la habilidad de ir más allá de nuestra naturaleza. ¿Cuál es nuestra naturaleza? Pensar únicamente en nosotros mismos. 
 Curiosamente, la paradoja de la vida es que cuando pensamos sólo en nosotros mismos, nunca estamos satisfechos. Por ejemplo, pudimos haber comido la mejor comida del mundo y salir del restaurante y decir: “¡Wow! Éste fue un gran lugar para comer”. Pero preguntémonos a nosotros mismos a cerca de esta fabulosa comida un mes después y seguramente no la recordaremos. Pero si vamos a un restaurante con una amiga y le damos algo que la ayude, o quizás la amiga comparte algo con nosotros, puedes estar seguro que recordaremos esa comida. ¿Por qué? Porque hubo un compartir involucrado, y la razón por la que estamos aquí en esta vida es para practicar el compartir tanto en la forma grande como en la pequeña, así como la joven mujer sobre la que leí esta semana. 

 Nuestro trabajo es manifestar nuestra alma en este mundo físico. De lo contrario, no hay propósito para nuestra vida; de lo contrario, podríamos ser animales y no lo somos. No olvidemos que nuestro cuerpo es sólo una prenda, y que conectamos con la fuerza de la Luz sólo a través de la belleza de nuestra alma. 

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Juan Angel Moliterni: an.ra.maitri@gmail.com 

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