Read more: http://ayudablognovato.blogspot.com/2012/01/espectaculo-de-estrellas-en-su-blog.html#ixzz1uU7QApQz TIERRA DORADA: 07/21/12

sábado, 21 de julio de 2012

¡DESPROGRÁMATE! ¡SÉ TÚ MISMO!

Lo importante es ser capaz de darte cuenta de que no eres más que un yo­yo, siempre de arriba para abajo, según tus problemas, tus disgustos o depre­siones; que eres incapaz de mantener una estabilidad. Darte cuenta de que te pasas la vida a merced de personas, de cosas o situaciones. Que te manipulan o tú puedes manipular. Que no eres dueño de ti ni capaz de mirar las situaciones con sosiego, sin enfados ni ansiedad.

Toda esa actitud sólo depende de tu programación. Estamos programados desde niños por las conveniencias socia­les, por una mal llamada educación y por lo cultural. Vivimos por ello programa­dos y damos la respuesta esperada ante situaciones determinadas, sin pararnos a pensar qué hay de cierto en la situación, y si es consecuente con lo que de verdad somos esa respuesta habitual y mecá­nica.

Tenemos programadas ideas conven­cionales y culturales, que tomamos como verdades cuando no lo son. Como la idea de patria, de fronteras y hábitos culturales que nos llevan a con­flictos cuando nada tienen que ver con la verdad.

Lo que haces como hábito, te hace dependiente porque te lo han programado. Sólo lo que surge de dentro es tuyo y te hace libre.
¡Desprográmate!

Cuando venía hacia aquí, en el avión, me dijeron:

-Mira, ya salimos de la India, ahí está la frontera.

Yo me asomé y por más que miraba no vi ni una línea, ni una barrera natu­ral de separación. ¿Es que existen las fronteras en la naturaleza? No están más que en nuestra mente. Toda tierra es de todos, y toda cultura no es más que ideas que nos separan.

Hubo un niño blanco que se perdió en la selva y se crió en una tribu con cultura distinta. Cuando creció se casó con una nativa de aquella cultura. Ocu­rrió que a una amiga de su mujer se le murió su marido en la guerra, y aque­lla noche, al pensar en su amiga sola, la mujer nativa le dijo al marido blanco:

-Oye, me gustaría que fueses a consolar a mi amiga, que está sola, y como ya no tiene marido te acostases con ella.

El marido, que recordaba aún rasgos de su cultura, se negaba, horrorizado, pero al final complació a su mujer. Cuando volvió, la mujer le dijo:

-Ya sabía que eras un buen hom­bre y ahora te quiero más, porque eres compasivo y me siento orgullosa de ti.

¡Qué bella su cultura, pero qué difí­cil de entender y seguir para nosotros! No existe separación de razas, sólo dis­tintas culturas programadas en nuestras mentes. En la naturaleza no existen fronteras. El honor, el éxito y el fraca­so no existen, como tampoco la belle­za ni la fealdad, porque todo consiste en una manera de ver de cada cultura. Es lo cultural lo que provoca esas emo­ciones ante el nombre de patria, raza, idioma o pueblo. Son distintas formas de ver que están programadas en nues­tra mente. La patria es el producto de la política, y la cultura es la manera de adoctrinar.
Cuando eres un producto de tu cul­tura, sin cuestionarte nada, te convier­tes en un robot. Tu cultura, tu religio­sidad y las diferencias raciales, nacio­nales o regionales te han sido estam­padas como un sello y las tomas como algo real. Te enseñaron una religiosi­dad y una forma de comportarte que no has elegido, sino que te vinieron im­puestas desde fuera, antes de que tuvie­ses edad o discernimiento para decidir, y sigues así, con ellas colgadas, como una piedra al cuello.

Sólo lo que nace y se decide aden­tro es auténtico y te hace libre. Lo que haces como hábito y que no puedes dejar de hacer porque te domina, te hace dependiente, esclavo de lo que crees, porque te lo han programado. Sólo lo que surge de dentro lo anali­zas, lo pasas por tu criterio y te deci­des a ponerlo en práctica asumiéndo­lo; es tuyo y te hace libre.

Tienes que liberarte de tu historia y su programación para responder por ti mismo y no de personaje a personaje.

Lo mismo ocurre con lo que creemos amor y que no es más que un mo­delo cultural aceptado por la mente. No se puede vivir influenciado por el pa­sado. Lo menos que se puede hacer por el amor es ser sincero, tener claridad de percepción y llamar a cada cosa por su nombre. Ser capaz de dar la respues­ta precisa sin engañar ni engañarte. Por­que te amo te doy la respuesta, desde mi realidad, que te corresponde a ti y a tu realidad, en este momento. Más tar­de no sé lo que puede ocurrir, y por ello no te hago promesas que no sé si po­dría cumplir.

Esto es lo menos que puedes exigirle al amor: sinceridad. La espiritualidad consiste en ver las cosas, no a través de cristales de color, sino tal como son. La espiritualidad ha de nacer de ti mismo; y cuanto más seas tú mismo, serás más es­piritual.

Lo cierto es que el dolor existe porque rechazamos que lo único sustancial es el amor, la felicidad, el gozo.
No seas fotocopia

No imites a nadie, ni siquiera a Je­sús. Jesús no era copia de nadie. Para ser como Jesús, has de ser tú mis­mo, sin copiar a nadie, pues todo lo auténtico es lo real, como real era Jesús.

La culpabilidad y la crítica no exis­ten más que en la mente de la cultu­ra. Las personas que menos se pre­ocupan de la vida de ahora, de vivir el presente, son las que más se pre­ocupan por lo venidero. Preocúpate por estar despierto, vive ahora y no te importará el futuro. Cuando tu mentalidad cambia, todo cambia para ti, a tu alrededor. Lo que antes te pre­ocupaba tanto, ahora te importa un bledo y, en cambio, vas descubrien­do cosas maravillosas que antes te pasaban inadvertidas.

Lo que más les preocupa a las per­sonas programadas es tener razón. Tie­nen miedo a perder sus ideas, en las que se apoyan, porque les dan pavor el ries­go, el cambio, la novedad, y se agarran a sus viejas ideas porque están fosili­zadas.

Nuestra vida se convierte en un lío porque tomamos por realidad lo que no son más que programaciones que no nos sirven de nada y nos agarramos a ellas porque no sabemos descubrir otra cosa. En el fondo, tenemos una enor­me inseguridad y, para sentirnos mejor, vamos a consultar a los que creemos que saben más que nosotros, creyendo que ellos nos van a solucionar los pro­blemas. Pero los problemas, que sólo existen en nuestra imaginación, sólo despertando los solucionaremos.
Fácil y difícil

Se cuenta que había un gran maes­tro llamado Buso, que vivía con su es­posa y una hija, todos con fama de sa­biduría y santidad. Un día se acercó un hombre al maestro y le preguntó:

La iluminación, ¿es fácil o difícil?

Y Buso le contestó:

Es tan difícil como alcanzar la Luna.

No conforme, el hombre se acercó a la mujer de Buso y le hizo la misma pregunta, a lo que ella le contestó:

Es muy fácil. Es tan fácil como beberse un vaso de agua.

Intrigado se quedó el hombre y, para salir de dudas, le hizo la misma pregunta a la hija del maestro, que le contestó:

¡Hombre!, si lo haces difícil es di­fícil, pero si lo haces fácil...

Lo más difícil es la capacidad de ver, ver simplemente, con sinceridad, sin engañarse, porque ver significa cambio, nada a qué agarrarse, y esta­mos acostumbrados a buscarnos asi­deros y a andar con muletas. En cuan­to llegas a ver con claridad, tienes que volar; y volar es no tener nada de qué agarrarte. Necesitamos desmontar la tienda en la que nos refugiábamos y seguir por el sendero adelante sin apoyos.

El susto mayor es por la aniquilación de todo miedo, puesto que los miedos han sido el manto en el que te envol­vías para no ver ni ser visto. Dejar las cosas atrás y enfrentarte a la felicidad, cuando no quieres ser feliz a ese pre­cio. Una felicidad que has de expre­sar tú y no esperar a que te la den he­cha. Aunque vas diciendo que buscas la felicidad, lo cierto es que no quie­res ser feliz. Prefieres volver al nido antes que volar porque tienes miedo, y el miedo es algo conocido y la feli­cidad no.

En mi profesión de psicólogo ad­vierto cada día esto. Lo primero que tiene que entender el buen psi­cólogo es que el que viene a él no busca la curación, sino el alivio, la comodidad, pero no quiere cam­biar; es demasiado expuesto y com­prometido.

Es como aquel que está metido en la porquería hasta la boca y que lo único que le preocupa es que no le hagan olas, no que lo saquen de allí. Lo malo es que la mayoría equipara la felicidad con conseguir el objeto de su apego, y no quiere saber que la fe­licidad está precisamente en la ausen­cia de los apegos, y en no estar so­metido al poder de ninguna persona o cosa.

En la naturaleza no existen fronteras. No están más que en nuestra mente. Toda tierra es de todos, y toda cultura no es más que ideas que nos separan.
Conocerse a fondo

Para despertarse, el único camino es la observación. El ir observándose. El ir observándose uno a sí mismo, sus re­acciones, sus hábitos y la razón de por qué responde así. Observarse sin críti­cas, sin justificaciones ni sentido de culpabilidad ni miedo a descubrir la verdad. Es conocerse a fondo.

El indagar e investigar quién es Je­sucristo es muy loable, pero ¿para qué sirve? ¿Te puede servir para algo si no te conoces a ti mismo? ¿Te sirve para algo si estás controlado y manipulado sin saberlo?

La pregunta más importante del mundo, base de todo acto maduro, es: ¿Yo, quién soy? Porque, sin conocerte, no puedes conocer ni a Dios. Conocer­te a ti mismo es fundamental. Sin em­bargo, lo curioso del caso es que no hay respuesta para la pregunta ¿quién soy yo?, porque lo que tienes que averiguar es lo que no eres, para llegar al ser que ya eres.

Hay un proverbio chino que dice: "Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión. Cuando la men­te no está bloqueada, el resultado es la sabiduría, y cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor."

Hay que quitar las vendas para ver. Si no ves, no puedes descubrir los im­pedimentos que no te están dejando ver.

El observarte a ti mismo es estar atento a todo lo que acontece dentro y alrededor de ti, como si esto le ocurrie­se a otra persona, sin personalizarlo, sin juicio ni justificaciones ni esfuerzos por cambiar lo que está sucediendo, ni for­mular ninguna crítica ni autocompade­certe. Los esfuerzos que hagas por cam­biar son peores, pues luchas contra unas ideas, y lo que hay que hacer es com­prenderlas, para que ellas se caigan por sí solas una vez que comprendas su fal­ta de realidad. Hay que cuestionar todo esto para ver si se comprende como una verdad y entonces te pondrás a obser­varte.

La vida observada
A veces te sientes mal, hecho un lío, no sabes funcionar solo y te vas al psi­cólogo a que te arregle. El psicólogo no puede hacer nada que tú no hagas. No puede conseguir nada que tú no es­tés dispuesto a hacer. Puede escuchar­te y ayudar a que tú mismo vayas acla­rándote mientras hablas. En verdad, lo que haces allí es observarte, y eso es lo que has de hacer tú, pero de con­tinuo. Yo soy psicólogo y puedo de­cirte que la terapia, la mayoría de las veces, lo que hace es un intercambio de problemas: te quita uno, pero te mete otro.

La espiritualidad es la que intenta solucionarte. Busca solucionar el pro­blema del yo, que es el que está gene­rando los problemas que te llevan al psicólogo y al psiquiatra. La espiritua­lidad va directamente a la raíz, a res­catar tu yo, el auténtico, que está aho­gado por barreras que no lo dejan ser libremente.

El hacer esfuerzos por cambiar es contraproducente, pues lo que te va a cambiar es la verdad: observar la ver­dad y comprender que tu programación no te deja ser tú mismo. El observador es lo que te va a cambiar. "La vida no observada, no examinada, no vale la pena vivirla, porque no es vida", decía Sócrates.

Es preciso darse cuenta de todas las reacciones que surgen al mirar a una persona, un paisaje o a uno mismo. Observa cómo sueles reaccionar frente a determinadas situaciones. Mirar con objetividad, como si no fueras tú, to­mando conciencia de lo que pasa den­tro y fuera de ti, estando atento (como cuando conduces). Hacerlo sin juicios valorativos, porque si te pones etique­tas, ya no ves las cosas como son. Caer en la cuenta, sin prejuicios, sólo enten­diéndolo.

Si no cambiamos espontáneamente es porque ponemos resistencia. En cuanto descubramos los motivos de la resistencia, sin reprimirla ni rechazar­la, ella misma se disolverá. Cuando en nosotros hay sensibilidad, no se nece­sita violencia alguna para conseguir las cosas que necesitamos, pues todo se resuelve entendiendo, comprendiendo; y nos sorprendemos al ver cómo todo se resuelve según comprendemos la realidad y no luchemos contra ella.

Tenemos que darnos cuenta de que, con la palabra, o con el pensa­miento, solemos etiquetar las cosas y las personas, y luego, como conse­cuencia de ello, vivimos el personaje de la etiqueta, y no la persona. Po­nerse en contacto con la realidad es mirar ésta sin querer interpretarla, ni cambiar nada, sino dejar que la rea­lidad cambie el orden de las cosas lu­ciendo por sí misma.

Para ser como Jesús, has de ser tú mismo, sin copiar a nadie, pues todo lo auténtico es lo real, como real era Jesús.
Métodos para ser feliz
Darte cuenta del dolor, de la aflic­ción o del desasosiego que sufres y cuál es el motivo; de dónde sale, en verdad,

ese sufrimiento. Si te sientes molesto, darte cuenta en seguida de ello, y de dónde nace este malestar. (Si dices que estás molesto porque alguien se ha por­tado mal contigo, no se puede enten­der que tú te castigues porque otro se comporta mal. Tiene que haber otro motivo más personal y escondido. Ob­sérvalo.)

Darte cuenta de que el sufrimiento o las molestias se deben a tu reacción ante un hecho o una situación concreta y no a la realidad de lo que está ocu­rriendo. (Si vas a ir al campo y llueve, el enfado no está en la lluvia -que es la realidad-, sino en tu reacción por­que se han contrariado tus planes.)

Solemos echar la culpa a la realidad y no queremos darnos cuenta de que son nuestras reacciones programadas las que nos contrarían. Tenemos unos hábitos inculcados, que funcionan como una maquinita automática: a tal pregunta, tal respuesta; a tal contrarie­dad, tal reacción. Y funcionamos como autómatas. La cultura nos inculca unas leyes rígidas, cuya única razón es que así se ha hecho siempre. Y con esta ra­zón tan endeble somos capaces de ma­tarnos por defender: honor, patria, ban­dera, raza, familia, buenas costumbres, orden, ideales, buena fama y muchas más palabras que no encierran más que ideas sin sentido real, que nos han in­culcado como cultura. Y lo mismo ocu­rre con las ideas religiosas.

Lo importante es el ser, y no el fi­gurar. La verdad es que estamos tan metidos en esa programación que ac­tuar con claridad de percepción, desde esa cultura, casi parece un milagro, y más si pretendemos reaccionar sin dis­gusto. Hay que despertarse antes para comprender que lo que te hace sufrir no es la vida, sino tus alucinaciones, y cuando consigues despertar y apartas los sueños, te encuentras cara a cara con tu libertad y con la verdad gozosa.

Lo cierto es que el dolor existe por­que rechazamos que lo único sustancial es el amor, la felicidad, el gozo. Cuan­do somos capaces de encontrar el ca­mino despejado, para ese amor-felici­dad que somos, nos topamos con el dolor, que no es nada concreto ni sus­tancial por sí mismo, sino la ausencia de la percepción del amor-felicidad. Como la oscuridad, que no existe, sino que es consecuencia de la menor per­cepción de la luz.

La vida es, en sí, un puro gozo y tú eres amor-felicidad como sustancia y potencial para desarrollar. Sólo los obs­táculos de la mente te impiden disfru­tarla plenamente. Son las resistencias que pone tu programación lo que te impide ser feliz. De no tropezar con tu resistencia, ¿dónde estaría el dolor? Habría una armonía en ti, igual a la que existe en la naturaleza. Más aun, pues tú eres rey de esa naturaleza y dotado de una sensibilidad para captar la bon­dad, la felicidad y la belleza, que te hace creativo y capaz ya, no sólo de ser feliz, sino de dar amor-felicidad a ma­nos llenas.

Con sólo observar todo esto ya es­tás dando un paso para tu despertar. Todo depende de tu reacción, y ésta depende de tu programación; y si eres capaz de observar esto y comprender­lo, ya tendrás bastante.

Lo más difícil es la capacidad de ver, ver simplemente, con sinceridad, sin engañarse, porque ver significa cambio.


Extracto del libro "Auto liberación interior"
http://www.lailuminacion.com

LA NASA DESCUBRE PORTALES OCULTOS EN EL CAMPO MAGNETICO DE LA TIERRA

http://www.eldia.es/eldiaes/imagenes/2012/07/09/1341848085218g.jpgMadrid, Europa Press La NASA ha descubierto portales ocultos en el campo magnético de la Tierra, a los que ha llamado 'puntos X'. Según han detallado los expertos, estos portales están en las proximidades del planeta y al abrirse estrechan la comunicación entre la Tierra y el Sol.

Estos campos magnéticos del planeta son "el lugar secreto" de encuentro del campo magnético de la Tierra y los vientos que registra el Sol después de que se produzca una llamarada solar.

El autor principal del trabajo, Jack Scudder, ha señalado que los llamados 'puntos X' son "regiones de difusión electrónica" en donde "el campo magnético de la Tierra se conecta con el campo magnético del Sol, creando un camino ininterrumpido que va desde el planeta a la atmósfera del Sol, situados a una distancia de 93 millones de kilómetros".

En este sentido, el investigador ha señalado que "la mayoría de los portales son pequeños y de corta duración, mientras que otros están 'bostezando', vasta y sostenidamente". De esta manera toneladas de partículas de alta energía pueden fluir a través de las aberturas, "calentando a la atmósfera superior de la Tierra, provocando tormentas geomagnéticas, y encendiendo brillantes auroras polares", ha apuntado Scudder.

La NASA sugiere que hay muchos portales magnéticos abiertos y cercanos a la Tierra, y explica que se abre y cierran sin previo aviso, invisibles e inestables por lo que muy difíciles de dar con ellos.

De hecho, la agencia espacial estadounidense lleva trabajando en la búsqueda de 'puntos X' desde 1990, año en que la nave Polar comenzó a trabajar en la magnetosfera de la Tierra. una misión que duró años. "La nave se encontró con muchos 'puntos X' durante su estancia en el espacio, ha indicado la NASA, que ha precisado que la información no se había hecho pública hasta ahora.

Ante estos resultados, la NASA está planeando llevar a cabo una misión que se lanzaría en 2014, para estudiar este fenómeno. Para ello, se utilizaría una sonda, que viajaría con detectores de partículas energéticas y sensores magnéticos, por la magnetosfera terrestre y alrededor de las enigmáticas puertas, para observar cómo funcionan.

LA TIERRA ULTIMO PLANETA EN LA VIA LACTEA REFUGIO DE REZAGADOS

La mayoría de las almas encarnadas en la Tierra no son originarias de este planeta; Evolucionan las Almas y Evolucionan los Mundos y cuando un planeta eleva su humanidad a la Esfera Etérica, los que no alcanzan la talla son conducidos amorosamente a un planeta de menor evolución para que continúen allí, evolucionando a través de la rueda de reencarnaciones necesarias. La Tierra por ser el planeta más joven de la Vía Láctea se fue convirtiendo en el refugio evolutivo de los rezagados de otros planetas. Así que realmente esta es una gran colonia de "Extraterrestres" yo prefiero llamarlos Hermanos de las Estrellas. Nota: en la Vía Láctea el único planeta que queda con vida orgánica es la Tierra y pasan de 22.000 planetas en este sistema, lo que significa que el resto de los planetas sólo tiene habitada su Contra-Parte etérica (viven en Cuarta Dimensión) es por este motivo que nuestros aparatos tecnológico no encuentran la vida que buscan, pues desconocen otras formas de vida más sutiles y evolucionadas.

Creo prudente señalar aquí, que esta es, una de las razones por la que se encuentran tantos Comandos Espaciales de Hermanos Mayores vigilando al Planeta Tierra; cuidan a sus hermanos rezagados; entre estos Comandos se encuentra el Comando Ashtar, nombre de la Flota de Venus.

La reunión de todos estos Comandos tiene el nombre de Comando Intergaláctico; está dirigido y comandado por el Maestro Sananda; a quien la mayoría conoce como Jhasua de Nazaret, nombre de su última y novena reencarnación en la Tierra, como Mesías Instructor de este planeta.

Esta es una de las razones por la que hay tanta tergiversaciones deliberadas de los servidores de la Otra Polaridad encarnados con este propósito y otras por elucubraciones del intelecto humano que por desconocimiento o por imprudencias han contaminado las fuentes informativas al respecto. De todas maneras la Oscuridad está al servicio de la Luz y, como estamos en exámenes finales, la prueba es discernir. TRES SEÑALES SEGURAS DE QUE USTED ESTA EN EL CAMINO SON SENTIR: ALEGRIA, PAZ Y VERDAD EN SUS CORAZONES, digo esto porque no todos saben escuchar la voz del corazón.

LO QUE NOS METE EN PROBLEMAS NO ES LO QUE NO SABEMOS, SINO LO QUE SABEMOS CON SEGURIDAD PERO QUE NO ES ASI.

Orianna