Read more: http://ayudablognovato.blogspot.com/2012/01/espectaculo-de-estrellas-en-su-blog.html#ixzz1uU7QApQz TIERRA DORADA: 10/24/12

miércoles, 24 de octubre de 2012

CONCIENCIA


Me gustaría hacerte una sencilla pregunta. Comprender la respuesta podría cambiarte la vida para siempre. Piénsalo bien y continúa leyendo. Ésta es la pregunta: ¿qué es lo más importante para ti en esta vida? ¿Cuál es tu respuesta? ¿La salud? ¿La familia? ¿La mente? ¿El trabajo? ¿Los helados? Mi respuesta a esa pregunta es: la conciencia. Sin conciencia no tienes nada. Sin conciencia no puedes amar a tu esposa y a tus hijos, realizar tu trabajo o tomarte un café en una terraza. A todos los efectos, sin conciencia no existes. 

La conciencia no es tu mente. Si la mente fuese una bombilla, la conciencia sería la electricidad que la ilumina. Un reflejo deslucido de la conciencia en la mente provoca confusión, equívocos y finalmente sufrimiento. Una mente iluminada por la conciencia está en paz y está presente, tiene una plácida amabilidad que hace que los demás se sientan bien. Si consideras a la conciencia como tú «luz interior», estarás más cerca de comprender su vital importancia. La calidad de tu conciencia determina la calidad de tu vida. 

La calidad de tu conciencia determina la calidad de tu vida. Es importante que sea vibrante y despierta. 

Imagínate que estás sentado en una habitación totalmente a oscuras junto a una ventana. Todavía no ha amanecido, pero al mirar hacia abajo y ver una forma inidentificable a tus pies te das cuenta de que la luz empieza a entrar en la habitación. Fascinado, continúas observando mientras, poco a poco, la habitación se va iluminando y empiezas a ver el objeto con más claridad. De repente, y horrorizado, te das cuenta de que el objeto es una serpiente enroscada a punto de atacar. Te quedas inmovilizado, con miedo a moverte por si la serpiente se lanza sobre ti. Tu mente despliega desesperados pensamientos como: «¿Será venenosa? ¿Me atacará si me muevo? ¿Cómo buscaré ayuda si me muerde?». Te quedas sentado inmóvil como una piedra mientras la luz continúa iluminando lentamente la habitación. Pero por alguna razón te fijas en que la serpiente todavía no te ha atacado. Empiezas a relajarte un poco y a pensar con más claridad. Tu mente repasa con rapidez algunas posibilidades de fuga mientras tu cuerpo permanece rígido e inmóvil. El sol aparece en el horizonte y por la ventana penetran los primeros rayos del amanecer, llenando la habitación de una delicada luz dorada. Entonces, al igual que la claridad de un relámpago ilumina la oscuridad de la noche, te percatas de que en realidad la serpiente es una cuerda enrollada. 

Tuviste miedo. Tu mente se heló y luego reventó, desparramando pensamientos como si fuesen las esquirlas de un cristal roto. Mientras tanto, tu cuerpo, rígido, bombeaba hormonas de estrés en tu sangre, preparándote para la lucha. Puede que en esos pocos instantes hayas envejecido años. ¿Por qué? Simplemente porque percibiste una amenaza donde no existía ninguna. Podemos equiparar la oscuridad con una conciencia debilitada. El exceso de trabajo o la falta de ejercicio, el consumo de drogas o alcohol, una dieta pobre, o la cólera, la codicia o el pesar, apagan la conciencia y perjudican nuestra capacidad de percibir el mundo de manera no amenazadora. Nuestras vidas están repletas de amenazas percibidas. Tenemos serpientes económicas, serpientes laborales, serpientes familiares... Incluso cuando nos dirigimos a una situación agradable, como pudiera ser al cine o a la playa, el tráfico puede arruinarnos el día, haciendo que hierva nuestra presión sanguínea y explote en forma de berrinche. 

Somos la generación del «pelear o huir», que percibe amenazas en todas las esquinas. 

¿Cómo podemos cambiar esas percepciones? ¿Cómo disfrutar de la plena luz del día, desenmascarando a todas esas serpientes, que en realidad no son más que cuerdas inofensivas? Siendo más conscientes. La conciencia es como la luz del sol. Esclarece las emociones e ilumina la mente. Las mentes embotadas y las emociones turbias reflejan mal la conciencia. Nuestra percepción está alimentada por ella. A la conciencia pura nunca podrá engañarle una cuerda. Somos la generación del «pelear o huir», que percibe amenazas en todas las esquinas. La mayor parte del tiempo nuestras mentes funcionan en piloto automático. La charla mental incesante es un buen ejemplo de mente desbocada. La mente hiperactiva, tan común en la actualidad que se la considera normal, despilfarra enormes cantidades de energía y no hace más que meternos en líos. Otros síntomas son preocuparse por el futuro o vivir en el pasado, en el aburrimiento, la frustración, la cólera, la ansiedad y el miedo. Todo esto no son más que cuerdas que parecen serpientes. La conciencia embotada convierte nuestro mundo en un lugar espantoso. 

La conciencia está en todas partes en todo momento, lo que ocurre es que no nos fijamos en ella. 

Ya sé que suena un tanto extraño, pero así es. Normalmente andamos preocupados con cosas, personas y pensamientos que ocupan nuestras vidas cotidianas. Somos conscientes de todo ello, pero ¿lo somos de la conciencia? No mucho. La mayoría no reconoceríamos a la conciencia pura si ésta se acercase a nosotros y nos estrechase la mano. Sin embargo, todo eso está a punto de cambiar. La conciencia está en todas partes en todo momento, lo que ocurre es que no nos fijamos en ella. Espera un momento, tal vez me dirías ¿Es eso? ¿Ése es el secreto? ¿La conciencia? Es posible que en este momento te sientas un tanto decepcionado. A mí también me ocurriría si pensase que puedo hacerme con el secreto del universo simplemente identificando lo que sucede cuando la conciencia escasea. También es posible que no tengas del todo claro de qué estoy hablando. 

Y esto es así porque la conciencia pura no puede captarse con el ojo de la mente. No es un objeto, una idea o una emoción. Por eso, hablar de ella puede resultar frustrante si lo que quieres es poseerla con la mente. No es algo físico, así que no puedes hacerte con ella y utilizarla como un martillo. No obstante, una vez que has experimentado la conciencia pura de manera directa, o en realidad no-experimentado, todo esto tendrá un perfecto y hermoso sentido. Si llegado a este punto te sientes un tanto confuso, no te preocupes.

No es necesario comprender nada acerca de la conciencia para que ella obre maravillas en tu vida.